Crédito de Estudio

Por Diego Gómez

La formación académica siempre es una ventaja en el ámbito laboral. No es extraño encontrarnos con ofertas de empleo que imponen como requisito haber cursado maestrías o especializaciones en las temáticas sobre las que trata el trabajo al que queremos aplicar. Sin embargo, tampoco es extraño que nos encontremos limitados, debido al costo que tiene la formación académica. Es común, que después del bachillerato, los jóvenes se vean obligados a pagar sus estudios universitarios; y es mucho más común que paguen sus estudios de posgrado. La dificultad es que los estudios entre más especializados, se vuelven más caros y debemos buscar alternativas para costearlos.

Una alternativa es hacer uso de los créditos de estudio, o líneas de crédito para estudios. Básicamente son préstamos con tasas de interés preferenciales y comúnmente contemplan periodos de gracia (es decir, periodos en los que solo pagamos los intereses y no el monto completo de la cuota), permitiéndonos cierta holgura mientras estudiamos. Esto significa que el análisis para otorgar el crédito, requiere valorar elementos como el plan de estudio que se desea cursar, que se hace por medio de la documentación con la que podamos contar, además de brindar detalles sobre la institución en la que haremos los estudio. A lo largo del crédito, también deberá demostrarse el rendimiento y aprovechamiento del estudio que se está cursando.

Es muy importante que tengamos claro, que el crédito implicará el pago del monto financiado, y los intereses. Por esta razón, es atinado que analicemos diferentes opciones de instituciones, que ofrezcan este producto en el mercado. También debemos pensar en las condiciones mismas del estudio, no es lo mismo estudiar en el país que estudiar en el extranjero, donde además deberemos pensar en gastos de manutención y del viaje; debemos valorar los plazos, como los periodos de gracia y también el tiempo a lo largo del cual estaremos pagando la cuota.

El estudio es una inversión, la formación puede ser el elemento diferenciador entre un postulante a un puesto, respecto de otro, pero no lo es todo. Por ello, los estudios que cursamos siempre deben ser parte de un plan, sobre todo si sabemos que el costo de los estudios va a afectar nuestra situación financiera, reiteramos, es un financiamiento que en el plazo que convengamos con la institución bancaria, tendremos que pagar. Es oportuno, determinar si a largo plazo nos beneficiará o nos perjudicará para alcanzar el objetivo que nos hemos trazado.

 

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