¿Realmente valoramos las remesas?

 Claudia Campos Mejía

Es indiscutible el efecto positivo que la remesa produce en los hogares y cómo esto repercute en oportunidades de desarrollo para las comunidades y los países que perciben esta fuente de ingresos. Pero, ¿estamos aprovechando positivamente este recurso, fruto del esfuerzo de muchos compatriotas en el exterior? Según la encuesta de hogares y propósitos múltiples 2017, en El Salvador el 82.5% de las remesas se destinan para el consumo, le sigue un 4.7% para educación, apenas un 3.7% para el ahorro y el resto para otros fines. De acuerdo a dicha encuesta, la remesa se utiliza principalmente para la sobrevivencia, lo cual no es malo porque permite el desarrollo de la familia, pero limita el ahorro e inversión, frenando el desarrollo productivo y creando una fuerte dependencia de este recurso. Esta situación puede cambiar si cambian los hábitos de consumo de las personas, si se cultiva la conciencia de que la remesa puede producir mayor riqueza familiar a través del ahorro y la inversión.

Hay que tomar en cuenta que este valioso ingreso no es 100% seguro, ya que puede terminar o reducirse por cuestiones políticas del país de donde proviene o por condiciones de vida de quien las envía. Es importante hacer un presupuesto, ordenarse, y si las condiciones lo permiten comenzar desde hoy un plan de ahorro de acuerdo con la periodicidad del envío de la remesa y reducir por regla general los gastos innecesarios. Este orden permitirá convertir la remesa de subsistencia en un capital de inversión para una variedad de destinos: crear negocios familiares, comprar inmuebles, terrenos para trabajos agrícolas, cría y engorde de ganado, comercios, entre otras; el tipo de negocio dependerá de las oportunidades que se presenten, el dinero a invertir, las habilidades que se tengan y lo más importante, ¡la convicción de querer emprender un negocio! Algunos beneficios de utilizar la remesa de forma productiva son: se cuenta con un ingreso adicional seguro, se crean más empleos y desarrollo en la comunidad y también se está preparado ante un posible retorno del compatriota en mejores condiciones.

Finalmente las remesas son fruto del arduo trabajo de muchos salvadoreños que tuvieron que abandonar su familia, su hogar, sus sueños aquí en El Salvador por buscar en otras tierras, mejores condiciones de vida y un futuro mejor para sus seres amados. ¡Démosle el valor que merecen!

 

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